Una casa junto a tres lagunas
4200 metros sobre el Valle Sagrado. Todos vienen por el día. Aquí te quedas a dormir.
Escribir por WhatsApp Ver la casa ↓Solo una casa
No es un hotel, ni un centro de retiros, ni un glamping. Es una casa donde se vive.
Está a 4200 metros, en una comunidad andina sobre el Valle Sagrado, al lado de tres lagunas. Alrededor está la puna: altura sin un solo árbol, con alpacas moviéndose por las laderas. Los cerros están cerca. Aquí el horizonte no es una línea, es una ladera.
En la casa hay cocina a leña. Calienta de verdad, no de adorno: a 4200 eso no es comodidad, es condición. Hay cocina para preparar tu propia comida. Hay agua caliente y ducha. Hay camas con frazadas gruesas. Hay hasta lavadora, por si vienes de mucho camino — a esta altura suena casi absurdo, y de eso se trata.
La tienda más cercana está a cuarenta minutos, bajando. La leña sube de abajo: aquí no crece nada que arda. El gas sube de abajo. Todo lo que parece normal lo subió alguien.
La casa es privada. Todo lo demás es comunal.
La tierra, el agua, la trucha de la laguna, los caminos: todo es de la comunidad. Pagas por la casa y entras en el mundo de otros, que se rige por sus propias reglas. Por eso aquí no se viene «como a un hotel», y por eso mismo vale la pena venir.
Yan · dueño de la casa
A quién le escribes
Soy de Moscú y llevo casi diez años en Perú. Vine a viajar, me quedé un año varado en la selva por el covid y después subí hasta acá. Nunca volví: primero porque no quería, y después porque en mi país empezó una guerra y ya no había adónde.
Pasaron diez años. Me acomodé. Si no te gusta vivir en ciudades, acá se está muy bien.
De todo lo que aprendí en este tiempo, lo principal suena a broma: caminar por los cerros y mirarlos. Es un oficio de verdad, y no se aprende de una.
El mismo cerro, la misma laguna a otra hora y en otra época: nunca son iguales. Siempre encuentras algo nuevo, aunque lleves diez años pisando el mismo lugar.
Ahora estoy con mi propio proyecto en Pisac y subo menos de lo que quisiera. Mientras tanto la casa está ahí. No me gusta que esté ahí sin más, así que se volvió un proyecto: que venga gente.
Aquí no hay recepción ni equipo. Cuando escribes, me escribes a mí.
— Yan
Lo que no vas a encontrar aquí
No publicamos rutas, coordenadas ni nombres de caminos.
No es por mezquindad. Estos caminos se sostienen exactamente en eso: en que nadie escribe sobre ellos. Apenas aparece una coordenada aparece el flujo de gente, y detrás del flujo vienen la basura, el pasto pisado y la cola para la foto.
Lagunas
Kinsa qucha en quechua es «tres lagunas». Al lugar lo nombraron contando.
Las alimentan el deshielo y la lluvia, y el color se lo da la altura: agua fría, limpia, casi sin materia orgánica, y aquí hay más luz que abajo. De ahí ese turquesa espeso que ningún filtro logra repetir, y que nadie cree cuando lo ve en fotos.
Tres lagunas le dieron el nombre al lugar. Pero aquí hay más agua que tres.
Más allá hay otras. Tan lejos que no se llega y se vuelve en un día: el día se acabaría antes de empezar el camino. Nosotros las llamamos por número: la cuarta, la quinta. En este texto no van a tener nombre.
No están escondidas ni vigiladas. Simplemente nadie llega tan lejos. El recorrido normal desde Cusco está hecho para la luz del día: llegar, ver las tres lagunas y bajar a dormir. Casi nadie ha visto lo que hay más allá de esa línea.
La cuarta
la más lejana y la más alta. Se llega, pero solo si ya estás arriba y no tienes apuro
La quinta
pocos la conocen, incluso aquí. No escribimos ni el nombre ni la dirección
Para ver esas dos hay que quedarse a dormir. No hay otra forma.
Pero las lagunas son a lo que se viene. No por lo que uno se queda.
El orden no está fijado. Hay versiones largas y cortas, y qué laguna ves primero depende del clima, de la hora y de quién camina contigo. Eso lo decide el guía en la mañana, no una semana antes de tu llegada.
Cómo llegar
Hay dos formas de subir. No es «más barato y más caro»: son dos días distintos.
Primero el Valle Sagrado, después la carretera empieza a subir y a la media hora se acaban los árboles. De ahí para arriba es puna: altura pelada donde el frío se siente dentro del carro. El último tramo es trocha.
En taxi
El carro llega hasta la puerta: no hay que caminar con maletas. Desde Pisac es más rápido y más barato; desde Cusco es directo.
S/. 100 por carro, ida
Coordinamos al conductor con anticipación: escríbeme y lo arreglamos. Se paga aparte del alojamiento.
Si vas por tu cuenta: Comunidad Paru-Paru, Pisac — con eso cualquier taxista sabe adónde. El resto lo explicamos nosotros.
A pie
El camino empieza donde termina el asfalto: hasta ahí te llevan, de ahí en adelante es solo subir y solo a pie. Se camina con guía: él sabe dónde hay agua, dónde se acorta y dónde vale la pena parar.
con guía · S/. 300 por grupo de hasta tres+60 por cada persona adicional
El precio es por la subida o por la bajada, un tramo. La bajada sigue el mismo camino casi hasta Pisac: es más fácil que subir, y más larga.
Sí, caminando sale más caro que en taxi. Así debe ser.
El taxi cuesta cien y resuelve el problema de estar arriba. Subir con guía cuesta el doble, porque no es transporte: es tu primer día aquí. No pagas por dejar atrás esos kilómetros. Pagas por verlos.
La diferencia entre los dos no es de cincuenta soles. Es la diferencia entre llegar y subir.
Desde el carro el camino dura cuarenta minutos y te queda una curva en la memoria. A pie se abre: primero el bosque de eucaliptos y ese olor que queda en el aire después de la lluvia, después los últimos árboles, después ninguno. El valle se hunde y en algún momento subes por encima de las nubes: quedan abajo, en el valle, y eso solo se ve desde el camino.
En el trayecto hay casas de barro, rebaños, gente yendo a lo suyo y agua que sale directo de la ladera. Todo eso también está al borde de la carretera, pero a sesenta por hora se vuelve parpadeo. La única velocidad a la que los cerros se leen es cuatro kilómetros por hora.
A cambio caminas por donde la gente de aquí camina todos los días, no por el sendero turístico. Pasando casas, rebaños y gente yendo a lo suyo. Te vas a cruzar con niños que hacen la misma distancia hasta el colegio, y van más rápido que tú. En el camino aparecen animales: una vez había un venado parado justo en el sendero.
La altura
4200 metros es mucho. Hay alrededor de cuarenta por ciento menos oxígeno que al nivel del mar.
Es el mismo aire, solo que hay menos en cada respiración. El cuerpo lo nota en las primeras horas y empieza a rearmarse: respirar más seguido, mover la sangre más rápido. Ese trabajo toma días, no minutos.
Si no estás acostumbrado a la altura
Pasa dos o tres días en Cusco o en el Valle Sagrado antes de subir. Cusco está a 3400: ya es suficiente para que el cuerpo empiece a adaptarse.
La diferencia entre «la pasé mal y no recuerdo nada» y «me acuerdo de ese día» son esos dos días.
Qué ayuda
tomar más aguacaminar despaciocena ligeraun día sin alcoholhoja de cocaabrigarse
Con niños
Sí — con la misma regla que para los adultos: primero dos o tres noches en Cusco o en el Valle. La caminata la ajustamos al niño; la altura no se ajusta. Con bebés menores de dos años no recomendamos dormir aquí: ellos no cuentan lo que les pasa.
Si te sientes mal
En la casa hay botiquín: pastillas para la altura y oxígeno. Si hay que bajar, llamamos a los conductores; tenemos sus números. De día el carro llega pronto. De noche hay que esperarlo: tiene que subir desde abajo.
Por eso aquí lo que funciona es la preparación, no el botiquín.
Preferimos convencerte de cambiar una fecha mala antes que recibirte y verte sufrir.
Cómo se viene aquí
Tres opciones armadas, o los mismos precios por separado.
El precio es por la casa, no por persona, salvo que diga otra cosa. El día va de mañana a mañana. Se paga en el sitio o por transferencia.
Estos precios son solo para los cercanos
Así saco la cuenta para amigos, conocidos y para quien ellos traigan.
No se publican.
Kinsacocha entera
3 días · 2 noches
la casasendero de medio díasendero de un díaleñacena
por separado saldría S/. 1240
para uno — S/. 900 · por separado saldría 1040
Elegir estoUna noche en la laguna
2 días · 1 noche
la casasendero cortoleña
por separado saldría S/. 410
para uno — S/. 350 · por separado saldría 310
Elegir estoLa casa por el día
sin dormir · llegas en la mañana, bajas al atardecer
la casaduchacocinatipi
dejar las cosas, caminar, volver al calor y bajar
Elegir estoLa casa para ti
con noche · por día · la casa entera, no un lugar en ella
| Un huésped | S/. 120 |
| Dos | S/. 220 |
| Tres | S/. 390 |
| Cada persona adicional | + S/. 80 |
Los niños menores de siete años no cuentan. Los primeros tres duermen en el cuarto; del cuarto en adelante, el tipi: cinco plazas, y ahí hace más frío. Ocho personas en total.
Senderos con el dueño
precio por grupo de hasta tres, después por persona
| Corto · unas dos horas | S/. 160 +40 / persona |
| Medio día · salida después del desayuno | S/. 300 +80 / persona |
| Un día entero · con comida a la orilla | S/. 440 +100 / persona |
| El sendero del dueño · un día armado para ti | S/. 700 +160 / persona |
No estoy arriba todos los días. La casa se alquila igual; las caminatas solo cuando yo estoy — mándame tus fechas y te digo enseguida. No llevamos más de ocho personas por guía: a 4200 uno no alcanza a cuidar a más.
Aquí no hay calculadora. No sabe si ese día estoy arriba.
Escribe cuántos son y por cuántos días
Saco la cuenta y te respondo con un número. Dime las fechas: de eso depende si hay senderos.
Escribir y preguntar el precio →Eventos comerciales: aparte
Un retiro, una filmación, un taller, una salida con grupo, cualquier cosa con la que ganes dinero no entra en estos precios. La casa se cierra entera para ustedes y las condiciones se conversan antes.
Escribe qué tienes en mente y cuánta gente será: preguntar condiciones →
Adicionales
solos en el cerro · +50% sobre el alojamientoleña · atado S/. 30traslado · S/. 100 por carro, idacena donde los vecinos · S/. 30
Una noche se lleva un atado de leña; con helada, dos.
Hablando claro del cerro
No hay garantía: no congelamos ni retenemos nada. Pero hay cosas que conviene saber antes de que escribas «sí».
La comida
Arriba no hay tiendas: la comida se compra abajo, en el mercado de Pisac. La cena donde los vecinos se encarga con tiempo. En esta cocina no se prepara carne ni pescado — la trucha llega ya cocinada, de al lado.
Adelanto
La mitad por adelantado, el resto al llegar.
Si te arrepientes con tres días o más de anticipación, se devuelve todo. Después ya no: ese día se queda vacío.
Limpieza y basura
La limpieza está incluida, no hay que pagar aparte. La basura baja con nosotros: la mía la bajo igual, aquí no sube ningún camión recolector.
La mitad por adelantado. Desde ese día le digo que no a todos los demás.
Un día aquí
No hay programa. Hay elección.
Amanecer
la neblina se queda en los valles, las cumbres se encienden primero
Desayuno
El sendero
cuál es lo decide el guía en la mañana: por el clima y por quién camina. No se elige con anticipación, y no es una evasiva: así se camina aquí
La parada
si saliste medio día o el día entero
El regreso
el fuego se prende de inmediato: para la cena la casa ya está tibia
Cena
la trucha se encarga antes: la sacan de las jaulas, no del congelador
Fuego
Noche
al agua de noche solo con guía: es regla de la casa. Cuántas estrellas se ven no lo decide el clima, lo decide la luna
A la mañana siguiente
Mañana será lo mismo, y será otra cosa: otra luz, otro clima, otra agua.
Comida y bebida
Aquí no hay restaurante. Hay tres maneras de comer.
Quién cocina
Cocinan los vecinos
almuerzo o cena por encargo, con un día de anticipación
sopa de papacrema de morayachoclotrucha
No hay carta fija, y no la va a haber.
Cocinan con lo que hay ese día. La cena, 30.
Cocina el dueño
si está arriba, puede hacer el desayuno o venir a cocinar el almuerzo
fideos con verdurashuevos fritos con panmoraya sancochada en chichasopa de verdurastécacao
Nada complicado. Comida sencilla, hecha a tiempo.
Cocinas tú
cocina, ollas y platos, agua caliente. Y dos fogones
Cocina lo que quieras. Menos carne y pescado.
Así vive el dueño: no quiere sangre en su cocina. Es sobre la cocina, no sobre lo que tú comes.
En qué se cocina
dos fogones en el mismo cuarto
Gas
cocina de balón. Rápido, conocido, como en casa. La cena en veinte minutos
Horno de barro a leña
está en la misma cocina; se cocina en ollas de barro
Lento. De eso se trata.
Qué se come y se toma aquí
La ceremonia del té
Aquí el té se toma con calma: chino, indio, peruano, y a la manera tibetana, con leche, especias y sal. Cuando el dueño está arriba, el té simplemente aparece: él invita y no cobra por eso. Si quieres sentarte una hora y entenderlo bien, esa es otra cosa, una ceremonia aparte, y se conversa en el momento.
Qué se come aquí, en general
Chuño y moraya
papa secada por la helada y el sol
Huevos con pan
huevos de la comunidad, pan de abajo
Fideos con verduras
lo que el dueño cocina más seguido
Ají
rojo y verde, para cualquier plato
Chicha
aquí se toma caliente
La trucha viene de la laguna. La cría la comunidad: pescarla no se puede, encargarla para la cena sí. Todavía no tenemos una foto propia.
Cinco fuegos
Uno da de comer, otro calienta, otro arde a cielo abierto. El cuarto está pintado.
Aquí la leña no crece: sube de abajo. Por eso el fuego no es adorno ni «ambiente»: es la única forma de calentarse, secar la ropa y cocinar. Contar los fuegos de esta casa tiene el mismo sentido que contar los enchufes de un departamento en la ciudad.
De barro, en la cocina
va a leña, se cocina en ollas de barro. Lento: de eso se trata
La de adentro
se prende al caer la tarde y para la cena la casa ya está tibia
El fogón del tipi
fuego a unos pasos de donde duermes
El fogón del patio
un círculo de piedras a cielo abierto. Ahí se saca el té
El pintado
lienzo, olla, fuego. No calienta, y no tiene que hacerlo
Sobre el quinto
Un fogón con una olla pintado en un lienzo viene de La llavecita de oro, la versión rusa de Pinocho. En el cuarto del viejo Carlo el fogón estaba pintado, y detrás del lienzo había una puertita. Buratino la atravesó con la nariz y encontró aquello de lo que trataba toda la historia.
El cuento también tiene una lectura alquímica: Tolstói lo escribió conociendo a los simbolistas de la Edad de Plata, su ocultismo y su alquimia. Para un alquimista el horno es el lugar de la transformación, y la llave de oro está justo donde otra historia pondría la piedra filosofal. Lo que se busca por todo el mundo termina estando detrás de un fuego pintado, en el cuarto de uno.
Este cuelga de la pared y no da calor. Los otros cuatro son de verdad; el quinto está para recordarte por qué subiste tan alto.
También hay ducha caliente, lavadora, una estufa a gas que puedes meter al cuarto, frazadas, vajilla y luz. Lo ponemos todo en una línea porque nadie viene por eso.
Señal
Wifi no hay. Datos móviles a veces entran: depende del lugar, del clima y del operador.
No prometemos señal, y tampoco prometemos que no la haya. Si la quieres, vas a encontrar un punto donde entra. Si no, el teléfono se calla solo.
Dónde vas a dormir
Ocho lugares. Tres en la casa, cinco en el tipi.
El cuarto · tres camas
frazadas gruesas y la estufa detrás de la pared. Con tu propia bolsa de dormir igual abriga más, pero sin ella tampoco vas a pasar frío
El tipi · cinco lugares
aquí hace más frío, y es lo primero que decimos de él. La bolsa de dormir es obligatoria
Senderos
Aquí no hay mapa. Y no lo va a haber.
Cuatro senderos. Lo que vas a ver en ellos está escrito. Cómo llegar, no.
Corto · unas dos horas
El agua más cercana y de vuelta. Con niños: regresan antes del almuerzo y quedan cansados justo lo necesario para dormirse antes del atardecer.
Medio día
Más lejos y más alto. Para quien quiere caminar, no pasear.
Un día entero
Las tres lagunas en un día, con parada y comida a la orilla. No el primer día arriba: un día entero a 4200 conviene hacerlo ya acostumbrado.
El sendero del dueño
Aquí no hay nada descrito, y no es un descuido. Se arma en la mañana: por ti, por el clima, por cuánto estés dispuesto a caminar.
Senderos desde S/. 160 por grupo de hasta tres. La lista completa con precios está en «Cómo se viene aquí».
El cuarto no está descrito a propósito: hay lugares que no entran en esas tres líneas, y no vamos a contarlos ni aquí ni en la bitácora.
Otra luz en los mismos senderos
los mismos tres senderos, a otra hora. No cambia la ruta: cambia todo lo demás
Amanecer
salida 5:30. La neblina se queda en los valles y las cumbres se encienden primero. Cualquiera de los tres senderos, solo que parece otro lugar
Atardecer
la última luz se posa en el agua. Volvemos a oscuras, por eso solo con guía: trae tu linterna frontal
Luna llena
no es una noche, es una semana: tres días antes y tres después. Esos días hay luz suficiente para caminar sin linterna
Hace falta cielo despejado. En seca pasa más seguido; en lluvias, es suerte. No lo prometemos: decide el clima, no el calendario.
Animales
Tres escalones. Hacia abajo, las probabilidades caen.
Aquí hay pocos animales grandes, y todos quedan a la vista: en la puna pelada no hay dónde esconderse. Encontrarse con uno no es suerte de rastreador, es cuestión de a qué hora saliste.
No hay foto: hubo que dibujarlo.
El puma está aquí. Aquí nadie lo ha visto.
La gente de aquí dice que él te ve primero. Siempre. Y se va antes de que alcances a pensar en él.
No tenemos una foto suya. Por eso aquí no va a estar.
Plantas
Aquí todo anda con lana. Hasta los cactus.
Las plantas a cuatro mil metros no son copias pequeñas de las de abajo. Viento, radiación y helada cada noche, todo el año, y todas llegan más o menos a la misma respuesta: pegarse al suelo, llenarse de pelusa, florecer poco tiempo. Aquí la gente se abriga con alpaca y el cactus con su propia lana blanca, y es por la misma razón.
Florecen todas a la vez, y eso no es cosa de las plantas sino del calendario: octubre y noviembre, cuando el final de la seca y las primeras lluvias llegan juntos.
Hay veintisiete especies fotografiadas. Dieciocho ya las podemos nombrar; las demás las estamos verificando: el nombre se pone solo cuando hay certeza.
Todas las plantas — dieciocho especies →Piedra
Aquí casi no hay tierra. Primero la piedra, después todo lo demás.
Los Andes son montañas jóvenes y siguen creciendo. Aquí la roca no está tapada por bosque ni por suelo profundo: queda a la vista, partida por la helada y pintada por el liquen. Las plantas no se instalan en la tierra sino en las grietas entre piedras: todo lo vivo aquí empieza en la roca.
La piedra mojada nunca tiene el color de la piedra seca. Es lo primero que se nota a la orilla, y la razón por la que la mitad de las fotos están tomadas ahí.
Toda la piedra — y cuántos años tiene →La gente que vive aquí
La puna parece vacía. No está vacía.
En estas alturas la gente no vive desde hace siglos sino desde hace milenios — más tiempo del que existe la palabra «Perú». En los Andes se domesticó la papa, y aquí todavía se guardan cientos de sus variedades. Aquí también se domesticó la alpaca y se construyó una vida donde al recién llegado le duele la cabeza el primer día. A Paru-Paru la sostienen la papa, el pescado y lo tejido a mano — no los turistas.
Casas de tierra
Un ladrillo que no se cuece. Lo seca el sol.
Las casas aquí se levantan con adobe: barro amasado con arena y paja picada — arriba se usa ichu, la paja de la puna —, se llena un molde de madera y se deja secar al sol, volteándolo día tras día. La paja sostiene el bloque y evita que se raje mientras seca. La pared sale gruesa, y ahí está todo: durante el día acumula calor y de noche se lo devuelve al cuarto, cuando afuera se acerca a cero. Así construyeron los moche y Chan Chan, y así se sigue construyendo: no por pobreza, sino porque a cuatro mil metros funciona mejor que el ladrillo cocido.
La palabra llegó con los españoles, y a ellos les llegó del árabe: al-tub, «el ladrillo». La técnica, en cambio, es de aquí y es más vieja que cualquiera de esos idiomas.
Aquí se teje caminando. Detrás del rebaño.
La lana y el hilo siempre van encima, como el celular en el bolsillo de alguien de ciudad. Las manos trabajan, los pies siguen a las alpacas, y así pasa el día.
Tejen en telar y a mano. Fajas, mantas, chullos, bolsos, guantes, ponchos: lo que usan ellos y lo que venden.
Vender papa, pescado y tejido es casi el único ingreso de este lugar. Lo decimos como un hecho, no como motivo de lástima: la lástima vende una vez, el respeto hace volver.
Ven y elige tú mismo
Junto a la laguna hay un museo: una muestra de tejidos y cosas que puedes llevarte. Hay bastante, la variedad es amplia, y no es un punto del programa: simplemente está al lado.
Nosotros no ganamos nada con esto. La plata va a la tejedora. Se puede fotografiar, pero pedimos permiso.
Qué llevar
De día te quemas. De noche te congelas. Las dos cosas se resuelven antes.
el problema es el frío
La noche en la casa
Bolsa de dormir
hay cama y las frazadas abrigan, pero con tu propia bolsa se duerme más caliente
Casaca de pluma
la necesitas adentro, en la tarde, antes de que la leña agarre fuerza, más que afuera
Medias de lana
el frío entra desde abajo, por el piso
Gorro
dormir con gorro aquí es normal, no es chiste
Guantes
Termo
agua hervida hay siempre. El termo la hace tuya toda la noche y todo el camino
el problema es el sol y la lluvia
El día en el sendero
Sombrero
de ala, no gorra: lo que se quema son las orejas y el cuello
Bloqueador
a 4200 uno se quema en una hora, también con el cielo nublado
Mochila
chica, de día: agua, termo, algo de comida, casaca de lluvia
Agua
litro y medio por persona, contigo
Casaca de lluvia
obligatoria en época de lluvias, de noviembre a marzo
Bastones de trekking
aquí hay, pero los propios son más cómodos
Comida para el camino
se compra abajo, en Pisac o Cusco: arriba no hay tiendas
frutos secosfruta secachocolatepanquesohuevos sancochadosmandarinashoja de coca
La regla es simple: lo que no se aplasta, no se derrama y no se malogra sin refrigeradora.
Y una advertencia honesta: en la altura no dan ganas de comer — es normal y se pasa. Pero salir al sendero sin comida no se hace: a 4200 el hambre golpea la cabeza antes que el estómago.
Esto ya está aquí, no lo subas
frazadasollas y vajillaagualeñaluzbastones
Agua
Litro y medio por persona, contigo. En altura se toma más agua que abajo.
En el camino hay manantiales: agua que sale de la piedra, y la gente de aquí la toma toda la vida. Llena tu botella si quieres — pero hiérvela en el fogón por la noche. Ladera arriba pastan ovejas, y la altura no le perdona nada al estómago.
No con las manos vacías
Compra algo abajo: fruta, pan, hoja de coca. En el camino te vas a cruzar con pastores, con ancianos, con niños: aquí la gente no se pasa de largo.
La hoja de coca es legal en el Perú y se vende en cualquier mercado. Se chacchea y se toma en mate para la altura: es algo cotidiano, no una curiosidad.
No es un regalo. Es la manera de saludarse aquí.
En los Andes esto se llama ayni: el intercambio recíproco sobre el que se sostiene toda la vida comunal. No es un gesto de arriba hacia abajo, es horizontal: no estás regalando, estás participando.
Mascotas
se puede, pero en la casa ya viven Matvéi el perro y Sirius el gato
Niños
aquí están a gusto
Práctico
Pregunta antes de subir. Arriba puede no haber señal.
¿Qué pasa con el mal de altura a 4200 metros?
En la casa hay botiquín con pastillas para la altura y oxígeno, pero lo que funciona es la preparación, no el botiquín: cómo prepararse está arriba, en la sección «La altura».
¿Hay wifi?
No. Los datos móviles a veces entran: depende del lugar, del clima y del operador. Eso no es una falta, es la mitad del sentido del viaje: a los chicos se los trae justamente para que una vez en la vida miren el cielo y no la pantalla.
¿Se puede venir con niños?
Sí. La caminata se ajusta al niño, no al revés. La altura es otro tema: un niño necesita las mismas dos o tres noches en Cusco o en el Valle que un adulto, y con bebés menores de dos años no recomendamos dormir aquí.
¿Se puede traer perro?
Se puede, pero en la casa ya viven Matvéi el perro y Sirius el gato. Estaban antes que tú y van a seguir después.
¿Cuánto se demora en llegar y el traslado está incluido?
Desde Pisac, 40 minutos; desde Cusco, alrededor de una hora y media. El traslado se paga aparte del alojamiento y se coordina por WhatsApp; el carro llega hasta la puerta. El precio está arriba, en «Cómo llegar».
¿Y si en la noche me siento mal?
En la casa hay botiquín y oxígeno. Después llamamos a los conductores: sus números están en la pared. De día el carro llega pronto; de noche hay que esperarlo, porque tiene que subir desde abajo. Por eso la aclimatación no es un consejo, es una condición.
¿Hace falta hablar español?
No. En español y en ruso respondo de inmediato; en inglés también, a veces con ayuda del traductor.
¿Qué temporada es mejor, seca o de lluvias?
Las dos son buenas, cada una a su manera. La seca va de abril a octubre o noviembre: cielo despejado, sol, noches de helada. Las lluvias, de noviembre a marzo: más verde, menos gente, otros recorridos y otras formas. Octubre y noviembre son aparte: en la juntura de las dos temporadas florece todo a la vez.
Trabajamos de boca en boca
Aquí llega quien vino porque alguien le contó. No publicamos reseñas de huéspedes: la gente viene justamente para que no la miren.
Arriba no hay internet: los huéspedes escriben a mano, en un cuaderno que está junto al fogón. Los nombres no los mostramos.
Pero puedes preguntar directo. Escríbeme y te paso el contacto de alguien que estuvo aquí, si esa persona acepta. Toma más tiempo que leer cinco estrellas, y es más honesto.
Ven
No hay formulario de reserva. Hay una persona a la que puedes escribir.
Escribir por WhatsAppEscribes
Las fechas y cuántos son. Para empezar no hace falta más.
Respondo
Si la fecha está libre y cuánto va a costar. Si estoy arriba, apenas baje.
La fecha es tuya
La mitad por adelantado y cierro ese día. Después vemos el camino: subida desde Pisac o por tu cuenta.
Si estoy arriba, la señal no siempre entra.
En español y en ruso respondo de inmediato. En inglés también, a veces con ayuda del traductor. Aunque escribas en chino, para eso también aparece un traductor.
Precios
Tres opciones armadas, o los mismos precios por separado. El precio es por la casa, no por persona, salvo que diga otra cosa. El día va de mañana a mañana.
Estos precios son solo para los cercanos
Así saco la cuenta para amigos, conocidos y para quien ellos traigan.
No se publican.
Kinsacocha entera
3 días · 2 noches · la casa, sendero de medio día, sendero de un día, leña, cena
por separado saldría S/. 1240
para uno — S/. 900
Una noche en la laguna
2 días · 1 noche · la casa, sendero corto, leña
por separado saldría S/. 410
para uno — S/. 350
La casa por el día
sin dormir · la casa, ducha, cocina, tipi
La casa con noche
| Un huésped | S/. 120 |
| Dos | S/. 220 |
| Tres | S/. 390 |
| Cada persona adicional | + S/. 80 |
Los niños menores de siete años no entran en esta cuenta. Ocho lugares en total: tres camas en el cuarto, cinco en el tipi.
Senderos con el dueño
precio por grupo de hasta tres, después por persona
| Corto · unas dos horas | S/. 160 (+40) |
| Medio día | S/. 300 (+80) |
| Un día entero | S/. 440 (+100) |
| El sendero del dueño | S/. 700 (+160) |
No estoy arriba todos los días. La casa se alquila igual; las caminatas solo cuando yo estoy — mándame tus fechas y te digo enseguida.
Cómo subir
| Taxi hasta la puerta · 40 minutos desde Pisac | S/. 100 por trayecto, por auto |
| A pie con guía · 2–3 horas de subida | S/. 300 por grupo de hasta tres (+60) |
Subida o bajada, un solo trayecto.
Adicionales
solos en el cerro · +50%leña · atado S/. 30cena · S/. 30
Eventos comerciales: aparte
Un retiro, una filmación, un taller, una salida con grupo, cualquier cosa con la que ganes dinero no entra en estos precios. La casa se cierra entera para ustedes y las condiciones se conversan antes.
Escribe qué tienes en mente y cuánta gente será: preguntar condiciones →
Lagunas
Kinsa qucha — «tres lagunas»
Se escribe de varias formas: Kinsa Cocha, Kinsacocha, Kimsaqucha, Quinsacocha — es el mismo lugar.
Están escalonadas por encima de los cuatro mil metros.
Las alimentan el deshielo y la lluvia, y el color se lo da la altura: agua fría, limpia, casi sin materia orgánica, y aquí hay más luz que abajo. Tres tienen nombre y le dieron el nombre al lugar. Abajo, cada una por separado.
Una misma agua, días distintos
Ninguna foto lleva el nombre de su laguna. De cerca tampoco se distinguen: el color se lo da la luz, no el fondo.
El agua de las tres lagunas.
La cuarta y la quinta
Tres lagunas le dieron el nombre al lugar. Pero aquí hay más agua que tres.
Las dos siguientes están más lejos: tanto, que no se llega y se vuelve en un día. No están escondidas ni vigiladas. Simplemente nadie llega tan lejos: el recorrido normal desde Cusco está hecho para la luz del día, y el camino hacia allá empieza más tarde de lo que ese día termina.
La cuarta
la más lejana y la más alta. Se llega, pero solo si ya estás arriba y no tienes apuro
La quinta
pocos la conocen, incluso aquí. No escribimos ni el nombre ni la dirección
Para ver esas dos hay que quedarse a dormir. No hay otra forma.
La más alta de las tres. El nombre viene del quechua: «laguna del puma». Para los incas el puma no era simplemente un animal: significaba fuerza y vínculo con la tierra, uno de los tres niveles del mundo. Poner ese nombre a un agua a esta altura no es lo mismo que nombrar una laguna por un ave bonita.
Aquí al puma no lo han visto. En la región está, pero no se encuentran huellas y ningún vecino puede decir que se lo haya cruzado. La laguna lleva su nombre y el puma no va a aparecer en la foto: probablemente sea la descripción más exacta de este lugar.
Agua oscura, ladera pelada, la sensación de que aquí hace más frío. No es una vista de postal: es una vista pesada.
En esta página no hay ruta ni coordenadas: contamos qué vas a ver, no cómo llegar.
Una laguna, días distintos
Tomadas entre julio y agosto. Ninguna foto lleva el nombre del lugar: aquí no hace falta, el agua es distinta en las tres.
Las otras dos lagunas
Ochenta y tantos metros más abajo que Puma Cocha. Azul no exagera nada: el agua se va a un turquesa espeso, y en un día despejado, con el cielo sin una nube, el límite entre el agua y el cielo casi desaparece.
El color no es pintura ni un mineral en el sentido habitual. Es lo que hace la altura: agua fría y limpia, poca materia orgánica, mucha luz. Abajo no hay agua así, simplemente porque abajo hace más calor.
La altura no la medimos nosotros. A la orilla hay una piedra del Parque de la Papa con la cifra tallada: 4243,74. Está en las fotos de abajo.
En esta página no hay ruta ni coordenadas: contamos qué vas a ver, no cómo llegar.
Una laguna, días distintos
Tomadas entre julio y agosto. Ninguna foto lleva el nombre del lugar: aquí no hace falta, el agua es distinta en las tres.
Las otras dos lagunas
La más grande de las tres y la más cercana. Es la que tiene la casa a su orilla y la que le dio el nombre a todo el lugar. Ahí mismo la comunidad cría trucha. Pescarla no se puede; encargarla para la cena, sí: es la única comida que aquí no hay que subir desde abajo.
Kinsa qucha en quechua es «tres lagunas». Al lugar lo nombraron contando: no por un cerro, no por una persona, sino por cuánta agua hay. La casa está junto a la laguna que le dio nombre a las otras dos.
En esta página no hay ruta ni coordenadas: contamos qué vas a ver, no cómo llegar.
Una laguna, días distintos
Tomadas entre julio y agosto. Ninguna foto lleva el nombre del lugar: aquí no hace falta, el agua es distinta en las tres.
Las otras dos lagunas
Eucalipto
Todo el camino de subida está sembrado con un árbol que aquí no existía.
Subiendo desde Pisac uno maneja media hora entre eucaliptos. Están al borde del camino como una pared, sueltan su hoja angosta y azulada bajo las ruedas y huelen tan fuerte que el olor entra al carro con la ventana cerrada. Parece bosque de aquí. No es bosque de aquí.
El eucalipto lo trajeron de Australia: apareció en el Perú en la segunda mitad del siglo diecinueve y se repartió por toda la sierra en unas pocas décadas. La razón es simple y la entiende cualquiera que viva aquí: crece rápido. Viga, tijeral, poste, leña: todo eso hacía falta de inmediato, y los árboles de aquí crecen lento o no crecen.
Esa decisión tiene su otra cara, y se ve en esas mismas laderas. El eucalipto toma mucha agua y seca la tierra a su alrededor; debajo casi no crece nada, porque la hoja forma una capa densa que no deja subir al pasto. Donde ocupó la ladera, no hay renoval nativo.
Por eso lo mantenemos aparte del resto de las plantas del Atlas. Todo lo que crece arriba — el ichu, el cactus con lana, la queuña — es de aquí y estaba antes que la gente. El eucalipto llegó con ella y se quedó como parte de la chacra, no como parte de la puna.
Qué se saca de él
vigastijeralespostesleñahoja para la maceración
Esa misma hoja que en las comunidades se macera en alcohol junto con la maycha y se frota en las piernas.
Dónde termina
Más o menos donde termina el camino de subida: más arriba ya no aguanta. Los últimos árboles quedan atrás, y de ahí en adelante es solo puna.
El límite entre el bosque y la altura pelada se cruza en media hora de camino, y se ve pasar.
La queuña es el caso contrario: un árbol nativo. Los árboles de su género crecen más alto que ningún otro del planeta, pero crecen despacio, y por eso durante siglos se cortó para leña. La ficha de la queuña →
Datos y cookies
En corto: aquí no hay formularios, no preguntamos nada sobre ti y no guardamos nada. Lo único que se recoge son estadísticas de visita anónimas.
Quién responde por este sitio
El sitio lo lleva Yan, dueño de la casa en la Comunidad Paru-Paru, Pisac, Cusco, Perú. Es una casa particular, no una empresa. Para escribir por cualquier tema de datos: WhatsApp, Telegram o hello@kinsacocha.com.
Qué se recoge
El sitio usa Google Analytics 4. Registra cosas anónimas: qué secciones se abrieron, cuánto tiempo se quedaron, desde qué dispositivo y qué país llegaron, por qué enlace. Ahí no hay nombre, teléfono ni correo: el sitio tampoco los pide.
Aparte se registra el clic en los botones para escribir: WhatsApp, Telegram, Instagram y correo. Se guarda el clic en sí y la sección desde la que saliste a escribir. Lo que escribas después no entra en la estadística: la conversación pasa en el mensajero, no en el sitio.
Si te trae un anuncio de Google Ads, a la dirección se le añade una etiqueta que muestra qué anuncio funcionó. Eso también es anónimo.
Cookies
Google Analytics
Cookies _ga y similares. Sirven para distinguir a un visitante nuevo de uno que vuelve. Duran hasta dos años.
Memoria de la pestaña
El sitio recuerda, dentro de la propia pestaña, si mostrar los precios de confianza cuando llegaste por un enlace especial. Eso no es una cookie, y al cerrar la pestaña el registro desaparece.
En este sitio no hay cookies ni píxeles publicitarios de otras redes.
Lo que aquí no hay
Ni formularios de reserva, ni pago con tarjeta, ni registro, ni newsletter, ni chat con operador. Ninguno de tus datos se vende ni se entrega a nadie, salvo al propio Google, que procesa la estadística con sus reglas.
Cómo quedar fuera
Lo más simple es bloquear las cookies de terceros en tu navegador o usar el modo incógnito: así la estadística no te ve. También puedes instalar el complemento oficial de Google, que desactiva Analytics en todos los sitios a la vez. El sitio funciona igual.
Si quieres que borren los datos de tu visita, escríbeme y mando la solicitud a Google.
Qué pasa con los mensajes
Cuando escribes por WhatsApp o Telegram, la conversación queda guardada en el propio mensajero, según sus reglas. Yo la conservo mientras haga falta para el viaje y no se la reenvío a nadie.
Actualizado el 22 de agosto de 2026.
Cómo se hacen las cosas aquí
La casa vive con sus propias reglas a 4200: no por severidad, sino porque aquí todo cuesta más conseguirlo.
Podemos no recibirte y no vamos a explicar por qué. Esto es una casa, no un hotel: aquí se recibe, no se vende una habitación. Un no no es una acusación ni un juicio, y no lo vamos a discutir.
En la casa
La limpieza está incluida en el precio. No hay que pagar aparte. Pedimos una sola cosa: deja la casa como te gustaría encontrarla a ti.
La basura te la llevas contigo. Todo lo que no se quema ni se pudre: plástico, vidrio, latas, pilas. Aquí no sube ningún camión recolector: lo que se queda arriba se queda para siempre, o alguien lo baja cargando en la espalda.
La leña está bajo el techado, en atados. El atado cuesta 30 soles. Toma los que necesites y hacemos la cuenta al final. La leña sube de abajo: a 4200 no crece nada que arda.
En esta casa viven Matvéi el perro y Sirius el gato. Estaban antes que tú y van a seguir después. Si alquilas la casa sin el dueño, o te pedimos que les des de comer, o vienen los vecinos y lo hacen ellos. Eso se conversa antes.
En esta cocina no se prepara carne ni pescado. Así vive el dueño: no quiere sangre en su cocina. La regla es sobre la cocina, no sobre lo que tú comes.
La trucha la cocinan los vecinos, en su casa. A ustedes llega lista — en esta cocina no se limpia pescado.
Puedes encargar comida hecha donde los vecinos o traer la tuya. Los huevos y la leche aquí son de la comunidad.
Alcohol y todo lo demás
En el terreno de la casa no se toma. Fuera de él son adultos y deciden ustedes.
En el cerro hace falta la cabeza despejada. A 4200 el corazón trabaja distinto, la ayuda sube desde abajo en cuarenta minutos, y perder la coordinación es un riesgo que no es solo tuyo. Lo demás es asunto tuyo, fuera de la casa y fuera de nuestras caminatas.
En la caminata
los niños junto al agua, vigiladosde noche, solo con guíano nos llevamos nadaa la gente del camino, preguntando
«No nos llevamos nada» vale para piedras, plantas y todo lo demás. El mismo principio sobre el que se apoya todo este sitio: el lugar se queda como está.
Junto a la puerta hay bolsas. Toma una si quieres: igual vas a bajar, y una bolsa no pesa nada.
Si algo sale mal
Si te sientes mal — el botiquín y el oxígeno están en la casa, y después llamamos a los conductores: sus números están en la pared. De día el carro llega pronto; de noche hay que esperarlo.
Por eso la regla principal de la casa no es sobre la casa: sube aclimatado. Dos o tres días en Cusco o en el Valle antes de subir.
El botiquín
para el dolor de cabezapara el estómagopara alergiasvendas y curitasantisépticotijeras, pinzasbloqueadorbálsamo labialpastillas para la alturaoxígenohoja de coca
Lo que no tiene: nada con receta, antibióticos, ni lo tuyo personal. Trae tus propias pastillas: la farmacia más cercana está a cuarenta minutos, bajando.
Preguntar, si algo no queda claroVen
No hay formulario de reserva. Hay una persona a la que puedes escribir.
Escribir por WhatsAppEscribes
Las fechas y cuántos son. Para empezar no hace falta más.
Respondo
Si la fecha está libre y cuánto va a costar. Si estoy arriba, apenas baje.
La fecha es tuya
La mitad por adelantado y cierro ese día. Después vemos el camino: subida desde Pisac o por tu cuenta.
Si estoy arriba, la señal no siempre entra.
En español y en ruso respondo de inmediato. En inglés también, a veces con ayuda del traductor. Aunque escribas en chino, para eso también aparece un traductor.
Pisac, Cusco, Peru